Proverbios y cantares (extracto) – Antonio Machado

el

I

Nunca perseguí la gloria

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles

como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar

bajo el cielo azul, temblar

súbitamente y quebrarse.

II

¿Para qué llamar caminos

a los surcos del azar?…

Todo el que camina anda,

como Jesús, sobre el mar.

III

A quien nos justifica nuestra desconfianza

llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.

Jamás persona el necio su ve la nuez vacía

que dio cascar al diente de la sabiduría.

IV

Nuestras horas son minutos

cuando esperamos saber,

y siglos cuando sabemos

lo que se puede aprender.

V

Ni vale nada el fruto

cogido sin sazón…

Ni aunque te elogie un bruto

ha de tener razón.

Comentario:

«¿Para qué llamar caminos a los surcos de azar?»

Me pregunto si Machado veía el mundo como un sin sentido. Su melodía y ritmo son fantásticos, tanto así que algunos de estos versos fueron usados para una canción (bastante famosa) de Luis Eduardo Aute, es líricamente atrapante, un poema bello. El uso acertado de ciertas palabras que son toscas (como «ingrávidos» o «bruto») da cuenta de su talento, y la estructura general da cuenta de su talante. Sin embargo, lo que más me llama la atención es su profundidad, tiene infinidad de capaz, listas para ser desplegadas melosamente sobre la mesa del lector:

¿Es la vida un espacio carente de propósito, hemos sido arrojados al mundo desnudos de sentido, para qué vivimos aparte de para sobrevivir, qué otro fin nos depara que mantener viva a la especie?

En esta escala de grises tristes ¿Podemos ser felices, hay felicidad en la simpleza, hay felicidad en el sin sentido?

Despliégate.

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